El taller de fabricación de tubos es el corazón del sonido especificamente manufacturado en la fábrica de órgano



El taller de fabricación de tubos propio es obligatorio, por tradición, en la Casa Schuke.
Para Karl Schuke, que había ya montado un taller de tubos en la fábrica de su padre, fué de
gran importancia durante toda su vida, como armonizador, con la propia fabricación de tubos
lograr la base para una buena armonización.
El taller de tubos junto a un diseño de mensuras basado en una amplia experiencia constituye
el corazón en un mundo tonal específico de la fábrica. Más de 500 mensuras para tubos labiales
y linguales están a disposición, provenientes de copias de antiguos instrumentos o de propio
desarrollo, para los diferentes estilos de órganos. El trabajo coordinado entre la armonización y el taller de tubos forman un importante signo de calidad en el resultado tonal de nuestros instrumentos.


Los principios de trabajo de los constructores de tubos casi no han cambiado a través de los siglos
de fabricación de órganos. Esto se puede mejor comprobar viendo las herramientas que se usan.
Para el material de los tubos se compran barras de estaño y de plomo y fundidos en diversas
aleaciones para el fundido de planchas. Por principio no se emplean aditivos porque los tubos son
construídos con suficiente espesor. El metal fundido es vertido formando planchas de diversos grosores de tal manera que, para cada grosor, sea necesario cepillar muy poco material.
Las planchas son cepilladas y pulidas en una máquina cepilladora. El material cepillado es guardado
varios meses antes de continuarse el trabajo. En ciertos casos, como por ejemplo cuando se emplea
material martillado, el material es cepillado a mano. Todos los tubos son fabricados a contrato.
Se requieren cerca de 30 fases de trabajo para fabricar un tubo, siendo la precisión artesanal decisiva e insuperable.
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